La ciudad de Ámsterdam ha decidido reducir progresivamente el número de cruceros turísticos que llegan a su puerto como parte de su estrategia para controlar el turismo masivo.
Las autoridades locales han señalado que este tipo de turismo genera grandes concentraciones de visitantes en cortos periodos de tiempo, lo que afecta tanto a la calidad de vida de los residentes como al equilibrio del centro histórico.
Menos cruceros, menos presión
El plan incluye limitar las escalas de cruceros y trasladar algunas actividades fuera del centro urbano. Además, se busca reducir el impacto ambiental asociado a este tipo de transporte.
Un cambio en el modelo turístico
Ámsterdam lleva años aplicando políticas para reducir el turismo de masas, incluyendo restricciones en alojamientos y campañas dirigidas a ciertos perfiles de visitantes.
Europa mira a Ámsterdam
Otras ciudades europeas están siguiendo de cerca estas medidas, que podrían marcar un cambio en la forma de gestionar los destinos turísticos más visitados.


























